El precio del oro se disparó este jueves hasta rozar un récord histórico cercano a los 5,600 dólares la onza, en medio de un clima de alta tensión internacional, luego de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, amenazara con un posible ataque militar contra Irán.
El repunte del metal precioso estuvo impulsado tanto por la incertidumbre geopolítica como por la debilidad del dólar, factores que reactivaron la demanda de activos considerados refugio seguro. En el transcurso de la jornada, el oro llegó a subir más de 300 dólares, superando momentáneamente los 5,595 dólares por onza.
El movimiento alcista también se reflejó en otros metales, como la plata, que alcanzó un pico momentáneo ante el aumento del apetito de los inversionistas por instrumentos defensivos frente a la volatilidad de los mercados financieros.
Las declaraciones de Trump se produjeron tras advertir que Teherán debe negociar un acuerdo sobre su programa nuclear, el cual potencias occidentales consideran orientado a la fabricación de armas atómicas. A través de su red social Truth Social, el mandatario estadounidense escribió: “Esperemos que Irán se siente rápidamente a la mesa y negocie un acuerdo justo y equitativo —sin armas nucleares—. El tiempo se acaba”.
Trump elevó aún más el tono al recordar los bombardeos estadounidenses contra instalaciones nucleares iraníes ocurridos en junio, advirtiendo que “el próximo ataque será mucho peor”, un mensaje que encendió las alarmas en los mercados globales.
En paralelo, el precio del petróleo también registró un repunte, reflejando el temor a posibles interrupciones en el suministro energético en Medio Oriente, una región clave para la producción y exportación de crudo.
Analistas coinciden en que, mientras persistan las amenazas de escalada militar y la incertidumbre diplomática, los metales preciosos y las materias primas energéticas podrían seguir bajo fuerte presión alcista, en un escenario marcado por la volatilidad y el nerviosismo de los inversionistas.

