Muchos programas de desarrollo sostenible que benefician a decenas de comunidades en el territorio nacional han surgido de manera vinculante al proyecto Biodiversidad en Paisajes Productivos (BPP), ejecutado por el Ministerio de Medio Ambiente con el apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial (GEF, en inglés) en 10 municipios dominicanos.
Desde 2019, este proyecto piloto implementa acciones en la vertiente sur de la sierra de Neiba (provincias Bahoruco e Independencia en los municipios La Descubierta, Postrer Río, Neiba, Galván, Villa Jaragua y Los Ríos); en la cuenca media del río Ozama (municipio Yamasá de la provincia Monte Plata) y en los corredores que conectan los parques nacionales Valle Nuevo y Montaña La Humeadora, en la cuenca del Nizao (municipios Rancho Arriba, San José de Ocoa y Sabana Larga de la provincia San José de Ocoa).
Sobre su alcance y resultados hablaron en el Encuentro Verde de Listín Diario la representante residente del PNUD en el país; Ana María Díaz; la coordinadora nacional del proyecto BPP, Evaydee Pérez; Pierre Candelon, oficial de Sostenibilidad y Resiliencia del PNUD; e Iván Cruz, director de Mecanismos Financieros y Manejo de Portafolio del Viceministerio de Cambio Climático y Sostenibilidad del Ministerio de Medio Ambiente.

CAPITAL NATURAL, UN CANAL PARA EL DESARROLLO SOSTENIBLE
Para Pierre Candelon, en este proyecto la biodiversidad ha servido como un canal de desarrollo territorial en los puntos donde se desarrolla “y es casi una excusa para propiciar otras iniciativas”.
Pierre señala que al trabajar en los planes municipales de estos municipios y en las comunidades el tema de cómo los criterios ambientales impactan al desarrollo sostenible del país, se preguntaron por qué no trabajar también las demás dimensiones.
“Eso permitió que estas comunidades se puedan empoderar de los diferentes Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y entender que todo es sistemático: que no hay justicia social ni justicia económica sin justicia ambiental; que no hay sostenibilidad de la producción sin que se cuiden las prácticas; y que no hay tampoco exportación ni desarrollo de cadenas de suministros fuertes con un cacao y un café ya transformados, sin que al inicio las prácticas sean sostenibles”.
Iván Cruz, director de Mecanismos Financieros y Manejo de Portafolio del Viceministerio de Cambio Climático y Sostenibilidad; Evaydee Pérez, coordinadora nacional del proyecto BPP; Ana María Díaz, representante residente del PNUD en República Dominicana; Yvonne Arías, coordinadora del Encuentro Verde; y Pierre Candelon, oficial de Sostenibilidad y Resiliencia del PNUD.RAUL ASENCIO
También permitió crear un portafolio de medio ambiente y desarrollo sostenible en los territorios que conecta con muchas otras iniciativas.
“Aunque el empoderamiento y la sostenibilidad tienen que venir de las instituciones, nosotros como agencia de desarrollo impulsamos BIOFIN, un proyecto que pretende desarrollar un plan de financiamiento de la protección de la biodiversidad; lo hacemos bajo el liderazgo del Ministerio de Medio Ambiente, al que estamos acompañando. También estamos actualizando la Estrategia Nacional de Biodiversidad y ya contamos con muchos indicadores. La Dirección de Biodiversidad siempre nos pide qué indicador del proyecto se usa para luego ponerlo en la estrategia”.
Igualmente, sigue Pierre, han sometido un proyecto al GEF sobre valoración del capital natural.
“Es sobre cómo valorar la biodiversidad, el capital natural, en las mismas decisiones económicas y financieras que se toman en los sectores de café, cacao y turismo. De cómo un banco, al otorgar un préstamo a una empresa, imagina que sea un hotel, pueda decir: ‘Sí, pero mira, no tomaron en cuenta el riesgo de capital asociado a la destrucción de estos manglares, porque si surge algo sus pérdidas serán importantes’. Es poner la protección de la biodiversidad, el capital natural, en el corazón de las decisiones de desarrollo humano. Todo esto viene también del espíritu de este proyecto”.

Candelon explica que el proyecto Cocoa Life, a su vez, está brindando apoyo para trabajar temas de producción sostenible de café y cacao.
“De este plan surge la idea de poner en un proyecto del BID (Banco Interamericano de Desarrollo) un fondo de inversión. Entonces, todo está conectado”.
CAMBIO CLIMÁTICO
Pierre propuso que se incluyera el tema del cambio climático en el BPP “porque este es un proyecto de adaptación verdadera de ecosistemas by de book en los territorios, en la planificación y en las prácticas”.
Expresa que se implementan prácticas recomendadas en este tipo de territorios en iniciativas de adaptación “porque permiten evitar sequías, evitar inundaciones, refrescar las parcelas y limitar el impacto del aumento continuo de temperatura”.
Del tema se han desprendido otras iniciativas, como los estudios de vulnerabilidad en los municipios de las zonas piloto.
Cruz señala que el proyecto encaja con la nueva estrategia del Ministerio de Medio Ambiente de apoyo a las cuencas donde este proyecto es sombrilla para apoyar otros procesos.PNUD
“Se hizo sobre todo en Yamasá, y ahora con todos estos estudios de vulnerabilidad, medidas de adaptación identificadas y toda la herencia de proyectos por el fortalecimiento de las ONG y con el apoyo de los guías locales, estamos invitando a las ONG a aplicar a nuevos tipos de fondos como, por ejemplo, el Programa de Pequeños Subsidios”.
“Pero no lo vemos como un cierre”, dice Evaydee Pérez.
“Ahora empezamos una nueva etapa, una nueva fase en la demostración de que producir y conservar es posible. La sostenibilidad fue clave en la ejecución de este proyecto. Iniciativas como el mecanismo financiero, la certificación nacional de café, el sistema de alerta temprana a incendios forestales, el tablero de registro digital de la reforestación con el Ministerio, el tema de la planificación urbana y regional, la interconexión de base de datos entre el Ministerio de Medio ambiente y el Ministerio de Agricultura, los planes de ordenamiento y los planes municipales de desarrollo, son todos temas que continúan, que dan sostenibilidad”.
Muchos de estas acciones trascienden los municipios piloto y benefician a comunidades de todo el territorio.
“El impacto en las zonas piloto es un impacto demostrativo que puede escalar a nivel nacional”, señala Pérez.
Como parte del proyecto se realizaron diagnósticos y planes de manejo de finca para la inserción de buenas prácticas agrícolas en 788 parcelas (432 de café y 356 de cacao).PNUD
INCLUSIÓN EN REDD+
Todo el proyecto conecta con otros instrumentos que está desarrollando el Ministerio de Medio Ambiente, explica Iván Cruz.
“El GEF trata de fortalecer las entidades donde están implementado los proyectos porque un proyecto viene y se va, pero ¿este qué deja? Capacidades institucionales para responder a los temas que ya las instituciones deberían estar respondiendo. Habíamos firmado con el Banco Mundial y el Fondo Cooperativo para el Carbono de los Bosques (FCPF) bajo un enfoque corporativo de REDD+ (Reducción de Emisiones por Deforestación y Degradación Forestal) y esos productores que generaron buenas prácticas, tanto de café como de cacao, entran dentro de ese proceso a través de las entidades competentes para introducirlos en el proceso… porque ya es demostrable que se generaron buenas prácticas dentro de esas fincas y por eso se paga… Es un pago por resultados en la reducción de la deforestación y la relación de los bosques”.
Por Listin Diairo.

