POR HEYDY GALICIA SANTANA.– En una humilde vivienda de los Bajos de Haina, marcada por la pobreza y la tristeza, una madre vive sumida en la angustia tras más de un año sin saber el paradero de su hija, en un caso que aún no encuentra respuestas claras.
Han pasado más de doce meses desde la desaparición de la joven Dilenny Montero, de 26 años, y su madre, doña Yolanda Encarnación Montero, continúa una búsqueda incansable, marcada por el dolor, la incertidumbre y la esperanza de volver a abrazarla.
Entre lágrimas, la progenitora relata el calvario que ha enfrentado desde el día en que su hija desapareció sin dejar rastro. Desde entonces, ha recorrido calles, ha hecho preguntas y ha presentado denuncias, sin obtener respuestas concretas por parte de las autoridades.
La situación se agrava por las condiciones de extrema pobreza en las que vive la familia, en una casa de techo de zinc y paredes de tablones, donde cada día transcurre entre recuerdos, oraciones y una espera que parece no terminar.
Familiares y vecinos también han expresado su preocupación y se han sumado al llamado de ayuda, solicitando la intervención de las autoridades y de figuras como la primera dama, Raquel Arbaje, para que se brinde apoyo a esta familia que vive en condiciones vulnerables.
Los parientes insisten en que cualquier información que permita dar con el paradero de la joven es fundamental, y piden a la ciudadanía colaborar con datos que puedan contribuir a resolver este caso.
Mientras tanto, el clamor de esta madre sigue vivo, aferrado a la fe y a la esperanza de que su hija regrese a casa.

