La joven Lisbeth Suriel, de 24 años, denunció haber estado al borde de la muerte tras una cesárea practicada en el Hospital General Doctor Vinicio Calventi, ubicado en Santo Domingo Oeste, donde, según relató, sufrió una perforación intestinal y graves complicaciones postoperatorias que pusieron en riesgo su vida.
Suriel, madre soltera, explicó que fue ingresada el 5 de septiembre de este año por un diagnóstico de preeclampsia leve, y que el procedimiento quirúrgico derivó en una infección severa, al acumularse más de 1,800 cc de heces fecales dentro de su cuerpo.
“Ellos dijeron que se me explotó el apéndice, pero eso es falso. Me operaron, no me limpiaron bien y me cerraron así. Cuando volví a casa, tenía fiebre, dolor e inflamación. Les decía que algo no estaba bien, pero no me hicieron caso”, relató visiblemente afectada.
Según su testimonio, tras insistir ante el centro médico sin obtener respuesta, fue reingresada días después y sometida a una segunda cirugía, donde los médicos confirmaron la perforación intestinal. Luego permaneció 13 días en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).
Durante su estancia, Suriel denunció condiciones insalubres y presuntas irregularidades en su atención.
“Me limpiaban con sábanas sucias, me daban medicamentos que me dormían y decían que todo estaba bien. Al final, me enviaron a mi casa sin alta médica ni seguimiento”, declaró.
Tras empeorar nuevamente, su familia la trasladó al Hospital Materno Doctor Reynaldo Almánzar, donde fue ingresada de emergencia. Allí se le practicaron nuevos procedimientos para controlar la infección y cerrar la herida quirúrgica.
“La infección me comió la piel y la carne. Todavía tengo los puntos y me siguen drenando”, afirmó entre lágrimas.
Exige investigación y respuesta institucional
Suriel denunció además que su expediente médico desapareció del Hospital Vinicio Calventi, lo que impide que otras instituciones médicas accedan a su historial clínico.
También relató un episodio previo de trato inapropiado durante su embarazo por parte de un médico del mismo hospital, quien —según dice— se negó a atenderla porque asistió a consulta con su hija de siete años.
“Me dijo que no me atendería con mi niña presente, me quitó el teléfono y me dejó trancada en el consultorio porque grabé lo que estaba pasando”, aseguró, indicando que acudió luego a la dirección del centro donde le recomendaron borrar los videos “para evitar sanciones al doctor”.
Solicita justicia y mejor supervisión médica
La joven pidió la intervención del Ministerio de Salud Pública, el Servicio Nacional de Salud (SNS) y la Dirección del Hospital Vinicio Calventi, para que se investigue el caso y se establezcan responsabilidades.
“Solo quiero justicia y que esto no le pase a ninguna otra mujer. Fui al hospital para traer vida al mundo y casi pierdo la mía”, expresó.
El caso ha generado preocupación en la comunidad de Santo Domingo Oeste, donde residentes y organizaciones sociales exigen una revisión profunda de los protocolos de atención materna en los hospitales públicos, así como mayores mecanismos de protección y acompañamiento para las mujeres durante el parto y el posparto.

