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Friday, 26 de June 2026

Salud Sociales

Expertos explican cómo se desarrolla el lenguaje en los bebés y qué pueden hacer los padres para estimularlo

Desde el mismo momento en que nacen, los bebés están inmersos en un entorno lleno de sonidos, palabras y estímulos lingüísticos que influyen de manera decisiva en su desarrollo comunicativo. Sin embargo, el paso del balbuceo al lenguaje propio de la infancia requiere tiempo, acompañamiento y un entorno adecuado, según explican especialistas de la Universidad de Columbia Británica (UBC).

La doctora Alexis Black, profesora asistente de la Facultad de Audiología y Ciencias del Habla de la UBC, señala que los padres y cuidadores pueden apoyar de forma significativa las habilidades lingüísticas tempranas de los bebés mediante acciones sencillas y cotidianas, como hablarles con frecuencia y fomentar la lectura compartida, especialmente antes de dormir.

Las primeras palabras llegan a su propio ritmo

La especialista advierte que no existe motivo para que los padres se sientan frustrados si la primera palabra del bebé no es “mamá” o “papá”. Según explica, a muchos niños simplemente les resulta más fácil articular sonidos como “ba” o “na”, lo cual es parte normal del proceso.

“El desarrollo de las primeras palabras está influido por múltiples factores: lo que el niño escucha con mayor frecuencia, aquello que le resulta significativo y también el desarrollo de su propio cuerpo”, explicó Black. En ese sentido, recuerda que los recién nacidos están aprendiendo a coordinar la lengua, los labios y la respiración, y que cada bebé presenta preferencias naturales por ciertos sonidos.

El aprendizaje comienza antes de nacer

De acuerdo con la experta, el aprendizaje del lenguaje inicia incluso antes del nacimiento. Durante el tercer trimestre de gestación, el sistema auditivo del feto ya funciona, permitiéndole oír y responder a sonidos, especialmente a la voz del progenitor gestante y a estímulos del entorno.

“Los estudios demuestran que existe un aprendizaje real en el vientre materno. Los bebés nonatos pueden recordar secuencias de sonidos escuchadas antes de nacer”, indicó. Incluso en casos donde no hay audición, el bebé percibe movimientos y sensaciones asociadas al lenguaje.

Crear un entorno lingüístico rico

Black subraya la importancia de crear un entorno lingüístico seguro y estimulante, hablando con los niños, jugando con ellos y permitiéndoles interactuar con otros pequeños. Aunque reconoce que existen diferencias culturales en la forma y frecuencia con que los adultos se comunican con los niños, afirma que lo esencial es que estos se sientan apoyados, queridos y libres para expresarse.

La lectura compartida, añade, es una de las herramientas más valiosas para el desarrollo lingüístico, social y de lectoescritura. Recomienda conversar durante la lectura, permitir que los niños señalen objetos en los libros y relacionar las historias con experiencias de la vida diaria.

Bilingüismo: una ventaja, no una confusión

En hogares bilingües o multilingües, la especialista aclara que no existe evidencia de que el uso de varios idiomas confunda a los niños o retrase su desarrollo. Por el contrario, destaca que el cerebro humano está naturalmente preparado para manejar múltiples lenguas y que el multilingüismo es más común a nivel global que el monolingüismo.

Estimular el habla sin corregir

Finalmente, Black recomienda evitar corregir constantemente a los niños cuando cometen errores al hablar. Estos fallos son parte natural del aprendizaje y la corrección directa no suele ser la vía más eficaz para mejorar el lenguaje.

“Cada interacción natural que los adultos tienen con un niño es una oportunidad de aprendizaje lingüístico”, afirmó. En lugar de corregir, sugiere animarlos a comunicarse, conversar con ellos y ofrecerles un modelo correcto de forma natural.

En conclusión, los expertos coinciden en que hablar, leer, jugar y comunicarse de manera cotidiana y afectiva constituye la base más sólida para el desarrollo del lenguaje infantil.