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Saturday, 27 de June 2026

Salud Sociedad

Especialista afirma que desde los 8 años debe hablarse con los niños sobre su diagnóstico de autismo

“De los 8 o 9 años hay que empezar a hablar con el niño sobre su diagnóstico de manera más frontal para que él empiece a transitar la adolescencia ya con conciencia de condición de autismo”, responde el psicólogo clínico Ángel Reverol sobre a qué edad se le debe decir a un niño que es autista.

Sin embargo, hay niños que crecen sin recibir un diagnóstico hasta la adultez o que incluso al día de hoy tampoco lo han obtenido. Una de las razones que explica esta situación, según Reverol, es que el enfoque para abordar esta condición se centra principalmente en los niños.

“En la adultez hay muchas personas autistas no diagnosticadas por desconocimiento, por un enfoque que solo está para los niños: evaluaciones tempranas, terapias ocupacionales, tratamientos neuropediátricos, neurológicos”, explica el psicólogo clínico.

Reverol, quien viene desde Venezuela a participar en la tercera entrega del congreso  internacional “Eduquemos sobre Autismo”, previsto para este domingo 18 en el auditorio Horacio Álvaréz Saviñón de la Universidad Pedro Henríquez Ureña (Unphu), sostiene que al adulto con autismo no se le da voz cuando recibe el diagnóstico en esta etapa de la vida  y que incluso cuando empiezan a presentarse desafíos se tipifican en una depresión ansiedad.

Ángel Reverol, psicólogo clínico

Ángel Reverol, psicólogo clínicoAlexander Mora

 “Cuando yo hago diagnóstico a adultos, siempre me encuentro, sobre todo, personas de más de 30 años que trabajan, que son capaces, pero con muchos desafíos a nivel de relacionamiento personal, con muchos desafíos a nivel sensorial y muy medicados también”, cuenta el experto.

El psicólogo clínico dice que es más difícil sobrellevar ese diagnóstico en la adultez por la sociedad, ya que a su juicio ésta por el mismo desconocimiento no está preparada: “por más información que hay en las redes sociales, tenemos que seguir psicoeducando porque seguimos en pañales con relación a la neurodivergencia”.

Agrega que en las mujeres es muy difícil diagnosticar el autismo porque estas tienen más procesos orgánicos y biológicos: “De repente hay mujeres que llegan que son autistas y están diagnosticadas como un hipotiroidismo. Sí, de repente sí tienen un hipotiroidismo y por eso puede generar una depresión. Pero se oculta mucho por lo que llamamos nosotros el enmascaramiento”.

Hay una escasez de profesionales capacitados en educación y salud para asistir a personas con TEA.

En las mujeres es muy difícil diagnosticar el autismoEXTERNA

 

Otro factor con el que cargan las mujeres frente al diagnóstico tardío del autismo es el hecho de que están involucradas en múltiples tareas: trabajar y cuidar a los hijos, por ejemplo. De acuerdo con el experto, cuando esto ocurre las mujeres se olvidan de sí mismas y en la edad adulta terminan deprimidas y no conectadas consigo mismas.

“No cuidan sus pasiones y no persiguen  su propósito en la vida. Y yo creo que eso es lo más bonito que cualquier persona neurotípico o neurodivergente debe tener en su vida: un propósito”

¿Qué cambia en el adulto con el diagnóstico?

Consultado sobre los cambios que genera en un adulto que ha vivido gran parte de su vida sin saber que tiene autismo cuando recibe el diagnóstico, Reverol afirma en este caso la persona empieza a entenderse y saber dónde quiere estar o de dónde quiere irse.

“Empiezas a entender tu parte sensorial, qué necesitas, cómo lo necesitas y eso es una bendición, honestamente, porque ya dejas de andar peleando con el mundo y  sencillamente empiezas a conectar contigo”, sostiene.

En cuanto a las causas que derivan en un diagnóstico tardío el psicólogo clínico reitera que el desconocimiento vuelve a ser un común denominador, junto con la presión de los padres para que sus hijos hagan múltiples cosas durante su niñez, omitiendo en muchos casos el hecho de que el pequeño presenta ciertos indicios a los que hay que prestar atención.

“Los padres quieren que sus hijos encajen en un entorno social donde el niño tiene que practicar un deporte: tiene que hacer karate, tiene que ir luego al béisbol. Luego tiene que ir a las clases de inglés,  tiene que hacer todo. Entonces, cuando te dicen: ‘Tu hijo no puede hacer eso, tu hijo necesita otro tipo de atenciones, otro tipo de posibilidades’. Los padres se niegan porque siempre vivimos en una demanda de ´tienes que´”, manifiesta Reverol

El profesional dice que un diagnóstico tardío no tiene consecuencias como tal, sino beneficios y que en su caso cuando recibió el diagnóstico de autismo, cerca de los 40 años, este le dio tranquilidad.

 “Yo creo que la consecuencia es no darte cuenta antes de por qué eras como eras y andar luchando contra el mundo. Pero no tiene ninguna consecuencia, al contrario, creo que más bien hay un impacto positivo más que una consecuencia en mi persona”, dice el profesional.

Lo que suele venir con el autismo

“Concurrencias” es el término que el psicólogo clínico utiliza para explicar que con el autismo suelen presentarse otras condiciones como ansiedad social, depresión, TDH (Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad), entre otras.

Ángel Reverol estará participando en el congreso “Eduquemos sobre Autismo” con el tema “Estrategias de intervención en crisis”. Además, sostendrá un encuentro con personas con autismo este sábado de 10 a 12 del mediodía.

 

Por- Ángel Reverol, psicólogo clínicoAlexander Mora