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Sunday, 1 de February 2026

Actualidades Sociales

Entre el aula y el trabajo: el dilema real de miles de estudiantes universitarios en RD

En la República Dominicana, estudiar y trabajar al mismo tiempo es una realidad cotidiana para una parte importante de la población universitaria.

 Factores como la necesidad de costear sus estudiosindependizarse adquirir experiencia laboral oportunamente, juegan un importante rol en este escenario.

Es una situación con pros y contras. Si bien trabajar mientras se cursa la carrera universitaria puede desarrollar habilidades valiosas y ayudar a construir el perfil profesional atractivo, también implica riesgos como agotamientoestrés y bajo rendimiento.

Factores como el horario, el tipo de empleo, la carga académica y la etapa de la carrera son clave para tomar una decisión informada que favorezca el éxito universitario y evite la deserción.

Para muchos jóvenes, no es una opción posponer la búsqueda de empleo hasta avanzar en sus estudios o graduarse. Poder reposar esta decisión exclusivamente en motivos de desarrollo profesional dependerá de su situación financiera y sus responsabilidades económicas.

Sin embargo, en caso de que sí pueda escoger, ¿en qué momento trabajar mientras se estudia es una ventaja y cuándo, por el contrario, puede restar?

Angela Liriano, especialista en empleabilidad e inserción laboral, afirma que es beneficioso cuando el estudiante ya ha consolidado los fundamentos técnicos y puede llevarlos a la práctica. Antes de eso, puede ser más una sobrecarga que una experiencia formativa. “No lo recomiendo a un estudiante de primer o segundo año, porque puede ser muy abrumador.”

Liriano, quien es coordinadora del Bachelor in Business Administration (BBA) y docente en la Universidad Iberoamericana, Unibe, destaca que la ausencia o escasez de modalidades de medio tiempo en el mercado laboral dominicano reduce la posibilidad de que los estudiantes adquieran experiencia laboral sin afectar su proceso de aprendizaje.

“El gran desafío no es la voluntad del estudiante, sino una estructura laboral que no está pensada para compatibilizar el estudio universitario con el trabajo”, dice.

En su experiencia, no es realista que un estudiante que trabaja a tiempo completo pueda estudiar bien de 7:00 de la noche a 10:00 de la noche. “¿Cuándo tiene tiempo para pensar, procesar, repasar, para hacer proyectos? Combinar el estudio con el trabajo es factible cuando es en una modalidad flexible, apuntando a que lo principal debería ser los estudios”, afirma.

Michael Liria, profesional del marketing digital y también docente de Unibe, destaca los beneficios de iniciar temprano la vida laboral, incluso si el trabajo no está directamente relacionado al área de estudios.

Sin embargo, también coincide en que la modalidad de trabajo y el momento en la carrera son fundamentales para que sea factible. “En mi caso, terminé la secundaria en 2010, pero al no contar con apoyo económico para iniciar la universidad de inmediato, tuve que empezar a trabajar primero y después iniciar la carrera. Como trabajaba medio tiempo, pude organizarme entre trabajo y estudios, pero admito que es un reto fuerte”, revela.

“Ir al trabajo temprano, luego correr a la universidad y en los pocos espacios libres hacer tareas o estudiar para exámenes genera un desgaste importante y no siempre se logra rendir al 100 %”. Su recomendación es empezar a trabajar cuando ya se ha adaptado a la dinámica universitaria, la estructura académica y sabe cómo organizarse. La teoría sin la práctica se queda corta, pero la práctica sin una base sólida también puede jugar en contra”.

Cuando estudiar y trabajar ya es una realidad, el equilibrio es clave y se construye con intención. Planificar la semana con antelación, priorizando lo importante sobre lo urgente, definir estrategias de estudio realistas, comunicar de forma abierta las condiciones tanto a empleadores como a docentes y buscar redes de apoyo puede ayudar a transitar esta etapa de forma más manejable y consciente.

 Y muy importante: cuidar la salud física y emocional debe ser una prioridad, porque sin bienestar no hay rendimiento sostenible.