Las relaciones diplomáticas entre la República Dominicana y Venezuela han estado marcadas por tensiones políticas, rupturas formales y fallidos intentos de diálogo durante más de una década, una dinámica bilateral que ha vuelto a ocupar un lugar central en el debate regional tras el reciente arresto del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y la reacción oficial del mandatario dominicano, Luis Abinader.
Tras confirmarse el apresamiento de Maduro el pasado sábado, el presidente Abinader reiteró que el Gobierno dominicano mantiene su disposición de colaborar con los esfuerzos internacionales orientados al restablecimiento de la democracia y la paz en Venezuela. En ese contexto, recordó que la República Dominicana nunca reconoció la proclamación de Maduro como presidente luego de las elecciones celebradas en julio de 2024, procesos que fueron cuestionados por diversos países y organismos internacionales.
La posición del Gobierno dominicano se inscribe en una línea sostenida de política exterior que, en los últimos años, ha respaldado iniciativas multilaterales en favor de la institucionalidad democrática, el respeto a los derechos humanos y la celebración de comicios libres y transparentes en Venezuela. Santo Domingo ha participado previamente en espacios de diálogo regional, aunque varios de estos esfuerzos no lograron resultados concretos.
El arresto del mandatario venezolano ha reactivado el debate sobre el rol de los países de la región en una eventual transición política en Venezuela, así como sobre los mecanismos de cooperación diplomática para acompañar un proceso de estabilización. En ese escenario, la postura dominicana reafirma su alineación con los principios democráticos y su disposición a contribuir, desde el ámbito diplomático, a soluciones pacíficas y consensuadas.
Las autoridades dominicanas han reiterado que cualquier acción en torno a la crisis venezolana debe realizarse dentro del marco del derecho internacional y mediante esfuerzos coordinados con la comunidad internacional, con el objetivo de garantizar una salida sostenible que responda a las aspiraciones del pueblo venezolano.

